CREES EN DIOS ???
Pregunta
el evangelizador al indio, “¿Tu crees en Dios?”, y sin parpadear el indio le
responde, “no necesito creer porque Lo veo todos los días.” Mésmamente así nos
preguntó un diputado de la oposición a un grupo de viejos petroleros, “¿creen
ustedes que PEMEX mejora?” “No lo creemos”, contestamos en coro, “lo vemos
todos los días.” Eso ocurrió cuando todavía éramos puro entusiasmo y orgullo de
ser petroleros y a punto de ingresar al club de adultos en plenitud. Hoy que
estamos más cerca de verle la cara a Dios (o al Diablo), no creemos que PEMEX
empeore...lo vemos todos los días.

Hará cosa de tres años, poco antes de que NO nos arrastrara el torrente de cambios que con resuello en suspenso esperábamos, otro diputado nos hacía ver cuántas cosas grandes y maravillosas esperaban a nuestra entrañable industria. Recuerdo muy bien que en aquella ocasión le pedimos que recibiera un documento con acuse de recibo. Esperando quizás un expediente de mil fojas inútiles, se excusó diciendo que lo esperaban en junta de comisión. Luego de asegurarle que no tardaría mas de 10 segundos en leer el mensaje, accedió a recibirlo, mismo que era una paquetito de 2 bolígrafos y dos lapiceros que llevó la siguiente etiqueta: “fabricado en China y comprado en cinco pesos en el Metro”. “Esto, Sr. Diputado,” le explicamos, “se llama petroquímica, y se puede hacer en México igual de barato.” Agradeció el documento, acusó recibo, se despidió de nosotros y a la fecha no hemos vuelto a ver en México petroquímica más barata que la China.
Y vale enfatizar la palabra "barata" porque todavía cuando el PRI era el bueno de la película, PEMEX vendía las materias primas petroquímicas 20% por debajo del precio internacional y tanto la petroquímica PEMEX como la privada despegaron y crecieron con afán de dinosaurio tras diputación plurinominal. Y junto con ellas, cundió la industria de productos derivados y finales. Pero OH sorpresa, los aspirantes a premio Nóbel del Supremo Gobierno y consecuentemente de PEMEX, pensaron que más valía vender el negocio y la materia prima que transformarla. Pero el negocio no se vendió y hoy para vergüenza bien merecida del Supremo Gobierno, el sector petroquímico opera a la mitad de su capacidad, aunque eso si, ahorrando buenos pesotes escatimando el mantenimiento , y alegando en descargo, que aunque el costo de la materia prima sigue siendo bajo, importamos para tener en que gastar los dólares que entran por el crudo que exportamos con mexicana alegría. (No se si usted lo sepa, pero salen más dólares pro concepto de importaciones de productos petrolíferos, químicos y petroquímicos que los que entran por concepto de la venta de petróleo crudo, y eso sin contar los productos derivados de la petroquímica con los que nos favorecen los chinos).
No lo va usted a creer pero hemos dejado de producir fertilizantes nitrogenados ; toda la industria está paralizada porque el Supremo Gobierno dice que costea más vender el gas natural (o no importarlo ) que transformarlo en amoniaco: ahí están las plantas paradas, pudriéndose, a la gente pagándoles y de todos modos importando gas natural.
Los plásticos, telas, juguetes, todos ellos petroquímicos, que importamos de China y los fertilizantes que importamos de Rusia, dan de comer a los chinos a los rusos, y aquí la raza mexicanita hambrienta no ve el cielo porque todavía no acaba de morir.
Lección nos dan Japón, Taiwan, Corea, Hong Kong y demás tigres que se han enriquecido con petróleo mexicano y Estados Unidos que sigue rico también con petróleo mexicano. Venezuela, Irán, Irak y México con petróleo para rato, siguen igual de dados al catre porque no lo transforman en productos que podrían exportar a China en lugar de al revés.
¿Cuándo aprenderemos que el petróleo que tiene el subsuelo mexicano, que no convirtamos en productos no es petróleo de los mexicanos? Y que dentro de unos pocos años, ni chance de transformarlo porque ya no habrá...
.Y cuándo entenderá el Supremo Gobierno que la petroquímica es la rama más pequeña del negocio petrolero; representa solamente el 1.6 % de los ingresos de PEMEX y que el vender sus productos a un 20% menos del precio internacional representa una merma de ingresos de la Empresa de sólo el 0.3 %, pero que al convertir esas materias primas en productos en México se compensa con creces esa merma por el valor agregado que su conversión produce y por el número de empleos que genera.
Dos preguntas: ¿Qué diferencia hay entre exportar petróleo sin transformar y exportar compatriotas sin empleo? ¿Cuándo veremos barreras migratorias de allá pa’ acá en lugar de aquí pa’ allá?
Que responda el Supremo Gobierno, para eso le pagamos.
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