TENER EN QUE CAERSE MUERTO

Qué significa ser eficiente?  Para PEMEX significa el aprovechamiento óptimo de los hidrocarburos propiedad de la nación.  Por lo tanto,  bajo esta premisa PEMEX no es eficiente.  Exporta la mitad de su producción y medio transforma la otra mitad. 

Mientras para el gobierno PEMEX sea salvavidas financiero al que mantiene muerto de hambre,  atado de pies a cabeza en una red de reglamentos entorpecedores,  y en manos de improvisados que han desplazado a personal técnico y administrativo altamente calificado,  no se puede hablar de buen desempeño.  Ni aunque se jure y perjure que se hace lo mejor que se puede.

En ese sentido es grotesco el discurso del director general ante la 41 Congreso anual de la Asociación de Ingenieros Petroleros de México.  Exhorta a los “colegas”, como él los llama,  a echarle ganas porque las reservas petroleras y gasíferas es esfuman rápidamente y porque nuevas  perspectivas toman muchos años en madurar.  Pero,  ¿con qué armas los lanza a la guerra?  Ya no hay brigadas de exploración,  ni equipos de perforación,  ni dinero  ni  tecnología de punta.  Entonces,  ¿qué hacer?

¿Privatizar?  No señor,  ya lo dijo y lo sigue diciendo el presidente de la República.  Y además,  hay que ser prácticos:  para qué exponer el 35% de la recaudación fiscal que aporta PEMEX,  y a quién le entusiasma invertir en instalaciones viejas y descuidadas a sabiendas de que tendría que  pagar al fisco mas del 60% de sus ventas.

¿Tons  qué?

La neta es que al inversionista petrolero lo que le interesa es el gas y el petróleo todavía bajo tierra,  no cacharros viejos.  Aprovechando ese interés,  PEMEX propone un arreglito mediante el cual compañías petroleras extranjeras que tengan lana,  tecnología,  dirección,  equipos y,  sobre todo,  ganas de quedarse con un cacho del oro negro que  encuentren,  realicen trabajos de exploración,  perforación y producción a precios unitarios,  cuidando de esa manera no caer en esquemas de contrato riesgo,  es decir de cobrar en especie (gas o petróleo) por el riesgo en que incurran.  Pero si se les paga en efectivo la parte de la producción que les “corresponda,”  la cosa se resuelve.  Y por si todavía titubean,  se les ofrece una vigencia contractual de hasta 20 años, una exclusividad territorial de 500 a 2000 kilómetros cuadrados,  pago por el mantenimiento de todas las instalaciones,  incluidas las de PEMEX y,  por si todo esto fuera poco,  para su mayor tranquilidad,  las disputas se resolverían en un tribunal extranjero.

Con ese esquema y con la muleta de que sólo se trata de la exploración y explotación de gas,  no de petróleo, los creadores de los justamente célebres Contratos de Servicios Múltiples confían en que  también se tranquilizarán los legisladores inconformes.

(Más adelante,  ya que se aplaque la polvadera,  se verá cómo  incluir el petróleo en el arreglo).

Así las cosas,  el que PEMEX sea o no eficiente tiene poca importancia.  Lo importante,  alegan los prohombres del Supremo Gobierno, es que las compañías petroleras contratistas sean las eficientes,  las que busquen y produzcan masivamente el gas y el petróleo que se puedan exportar también masivamente.  Cómo en el caso de la United Fruit,  México pasará,  insensiblemente de república bananera a república petrolera bajo los auspicios de las United Petroleums.

Así,  México cambiará hoy, hoy, hoy su oro negro por billetitos verdes sin siquiera  transformarlo en riqueza permanente que genere empleos y bienestar para mexicanas y  mexicanos,   y dentro de pocos años,  adiós oro negro y adiós limosnas.  Si con petróleo tenemos 40 millones de pobres,  sin petróleo,  ¿cuantos más tendremos? 

(Pero quién quita y si por un milagro Pemex se vuelve verdaderamente eficiente y nos tornamos en tigres del Pacífico tardíos pero super eficientes que sin petróleo y sin gas propios desarrollemos una industria petroquímica boyante partiendo de plantas pésimamente mantenidas operando a media  capacidad y plantas petroquímicas privadas cerradas por carecer de materia prima que Pemex puede producir).

A este respecto,   es notorio y lamentable el silencio oficial en torno a la petroquímica;  tan lamentable como su  pésimo aprovechamiento, y tan incongruente con la postura del presidente a quien se le llena la boca de hablar de changarros;  miles de changarros que pueden alimentarse con insumos petroquímicos baratos que Pemex puede vender al 50% del precio internacional sin menoscabo apreciable de sus ingresos.  Pero no señor,  es mejor negocio no producir o vender caro materiales que pueden dar de comer a millones de paisanos muertos de hambre.  Baste ver empresas japonesas que con tal de ser competitivas y de mantener bajo el desempleo sacrifican utilidades.  Y,  por el contrario,  un Supremo Gobierno como el nuestro dispuesto a hacer dizque “buenos negocios” a expensas de miserables que pueden tener empleo y dignidad en lugar de vergüenza y delincuencia.  ¿Por qué no pensar,  por lo pronto,  en miles de ambulantes vendiendo chácharas mexicanas en lugar de chácharas chinas,  y luego pensar en miles de trabajadores produciendo para tiendas formales que pagan impuestos?

¿Sabe usted lo que se puede obtener  de 260 litros de petróleo crudo?  ¿No?  Pues ahí le va;  según Modern Petroleum de Berger y Anderson:

·        46 camisas blancas (65% poliéster) y l3 botes para basura ó 40 cubetas o 350 metros de manguera para el hogar;

·        46 sueters u 11 cobertores (100% acrílico);  66 rollos de cordón ó 9 cajas para cerveza

·        2 llantas para automóvil ó 27 llantas para bicicleta;  7.6 cámaras para llantas de camión ó 35 cámaras para llantas de bicicleta;

·        365 artículos de ropa interior para dama o 910 pantimedias de nylon o 9 gabinetes para televisores de 16 pulgadas;

·        23 kilos de material de alta resistencia para relleno (equivalente al utilizado en 46 llantas de automóvil);

·        Consumo de gas de 30 días (promedio) en el hogar.

 Sorprendente el trabajo que genera fabricar  todas estas cosas,  ¿no es cierto?

 Si el Instituto Mexicano del Petróleo,  en lugar de empeñarse en desarrollar nanotecnología y cosas exóticas por el estilo que PEMEX paga sin aprovechar,  se propusiera dedicar buena parte del talento de ingenieros y científicos, a desarrollar procesos changarreros de fabricación y  nuevas aplicaciones de materias primas petroquímicas que se puedan aprovechar con mínimas inversiones como lo hacían japoneses,  chinos, taiwaneses y coreanos para salir del tercer mundo,  otro gallo nos cantaría.

 El contrabando es un azote que no se ha podido contener.  ¿Por qué no frenarlo produciendo y vendiendo toneladas de productos verdaderamente baratos elaborados con materia prima petroquímica mexicana en changarros que empleen tecnología que desarrolle el IMP.  Quizá no sea chamba de doctores,  pero sí de mexicanos ganosos,  ingeniosos y deseosos de servir a millones de compatriotas menos afortunados.

Además,  mientras más petróleo aprovechemos y menos exportemos,  más se aplazará el día en que el IMP se tenga que dedicar a ver cómo  mover  aire,   sol y “Niño” para no quedarnos a oscuras,  y  el Supremo Gobierno sin petate en que caerse muerto.

 

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