Toda la Carne al Asador...¡Pero ya!

 Ya estuvo suave de estar regando el tepache.  O cumplen o cumplen.  Por centésima vez se les ha dicho,  hay que arrebatar el petróleo a los mexicanos que nomás lo malbaratan y entregarlo a quienes hace falta y que sí saben que hacer con él”.  Al mal cumplidor,  un último chance...

Empezando por el gas natural que tanto molesta a los Defeños que sueñan con regresar al carbón y al anafre,  y que trae fuera de sí a los fabricantes de luz, que insisten en que para que la luz sea buena hay que quemar el poco gas que queda y hacen fuchi al petróleo que todavía hay y que igual sirve para hacer buena luz.  Y así,  ante la presión de los “amigous” de allende el Bravo y de los amigos fabricantes de luz, la administración de nuestra (?) industria petrolera mata tres pájaros de una sola pedrada.  En un despliegue deslumbrador de creatividad,  inventa el Contrato de Servicios Múltiples. Un instrumento que pone la exploración,  perforación y producción de gas natural en manos extranjeras,  da gusto a los fabricantes de luz y sienta las bases para traspasar la explotación gasera y petrolera a las grandes compañías petroleras.  Todo esto como si no hubiera mexicanos capaces de hacerlo. Como si no existieran ya aquellos mexicanos que encontraron y produjeron el gas y el petróleo con que ahora contamos,  y que son capaces de seguirlo haciendo,  y aun más,  capaces de preparar a quienes les sucedan. 

Y ahora por el lado del petróleo,  el Proyecto Chicontepec valiéndose de  una circunstancia impuesta por el vecino y obviamente bienvenida,  intensifica la presión haciendo perder tiempo valioso y malgastando el poco dinero que hay,  perforando y extrayendo petróleo a cuentagotas para “recuperar” algo que no se ha perdido—las reservas probadas del paleocanal de Chicontepec.  Bastó con que la Securities and Exchange Commissión (equivalente a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores que también conoce mucho de petróleo)  impusiera el criterio, que  México aceptó sin chistar,  de no considerar reserva probada a aquella que se encuentra sin explotar por un período mayor de cinco años.  Con eso,  de un plumazo “desaparecieron” 6 mil millones de barriles de las reservas probadas de México—nada menos que el 20%.  (Las reservas “desaparecidas”, es decir el petróleo en sí, sigue donde está,  pero hay que explotarlo para hacerlo reaparecer en papel.) 

Para la estrategia,  esto cayó como anillo al dedo:  no quedó más remedio que demostrar al vecino que sí podemos ceñirnos a la regla  que impuso la SEC y que  sí somos buenos sujetos de crédito.  Vamos a perforar 13 mil quinientos pozos que cuestan 31 mil millones de dólares,  comenzando,  nada más para que se vea que tenemos bien puesto el corazón,  con un contrato de 500 millones de dólares para perforar  300 pozos. 

Para los petroleros es perfectamente bien sabido,  y no de ahora,  que Chicontepec es vaca que da poca leche.  No se le ha explotado intensivamente porque cada pozo comienza  produciendo unos cuantos cientos de barriles por día y luego de un año arroja unas cuantas decenas.  Obviamente, los manejadores de este envidiable tesoro nos tienen que asegurar que cada pozo producirá  3 mil 700 barriles por día al brotar y 500 barriles al cabo de 15 años.  Pero cuando se les pide oficialmente los  resultados que se han obtenido con los  pozos recién perforados,   ofrecen disculpas, oficio de por medio,  de no poder cumplimentar nuestra petición porque se trata de información confidencial,  con lo cual,  si sólo se producen chisguetes en lugar de cascadas,  nadie lo sabrá,  los funcionarios salvan fachada y la estrategia sigue en pie.  Pero eso sí,  el contratista norteamericano (Schlumberger) encargado de perforar esos primeros 300 pozos es  altamente reputado y relacionado con las grandes empresas petroleras del mundo. ¿Qué mejor medio para  difundir los secretos petroleros de nuestro propio Irak? 

Pero aparte del desperdicio que implica gastar dinero en chisguetes y perder el tiempo inútilmente,  ¿qué significan estas acciones en términos de la estrategia que se persigue?  Simplemente esto:  Nos estamos quedando no sólo sin gas,  sino también sin petróleo.  Si seguimos así,  se gastan tiempo y dinero en explotar una vaca flaca en lugar de desarrollar una vaca gorda y así,  sin sentirlo y sin quererlo caeremos obligadamente en manos del vecino.  Sirvan dos hechos para enfatizar esto. 

Primero,  un caso de ceguera deliberada.  El Campo Cantarell que contribuye con el 70% de la producción nacional de petróleo crudo,  luego de producir abundantemente durante 24 años,  se encuentra en declinación,  y aun así se le explota desaforadamente.  Segundo,  un caso que hay que tener silencito para que no eche mosca.  Estudios geológicos y geofísicos demuestran que el mayor potencial petrolero que  actualmente tiene México se encuentra en aguas profundas del Golfo de México.

 ¿Vale entonces gastar 31 mil millones de dólares en producir chisguetes,  pudiendo invertir ese dinero en producir cataratas.  Y parejamente,  ¿cómo es posible perder tiempo en explotar una vaca flaca cuando es urgentísimo encontrar y desarrollar una gorda,  entendido que tarda diez años o más años desarrollarse?

 Y un último aunque no menos importante punto:  el cero aprovechamiento de las lecciones que nos heredan contratistas extranjeros que han hecho del proyecto de Cadereyta una increíble farsa  que culmina a los siete años de haberse iniciado,  dejando tras de si un sin número de fallas técnicas y secuela de demandas y contra demandas.  Y peor aún,  una administración que toleró dicha tragicomedia.  Y ahora a esto se añade la puesta en manos extranjeras de la búsqueda y explotación de gas natural y petróleo teniendo cientos de petroleros profesionales y manuales altamente calificados en la calle. 

 De todo esto surgen dos reflexiones,  una de Abraham Lincoln y otra de la madre del  califa que perdió Granada.  Parafraseadas dicen lo siguiente:  una industria del pueblo,  para el pueblo y por el pueblo no puede desaparecer de la faz de la tierra, y la otra:  los petroleros no pueden llorar como mujeres lo que no han sabido defender como hombres. 

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