VA LA SEGUNDA CONQUISTA

 

 

Si la primera conquista fue para posesionarse del oro amarillo,  la de ahora es para adueñarse del oro negro.   Ambas conquistas son para sojuzgar y depredar,  y si la primera fue con espada y crucifijo,  la segunda es con manita de puerco y billete verde.  El padre Motolinía lo dijo bien claro:  al indio hay que meterlo a la Gloria aunque sea a cristazos,  y ahora los hechos dicen que al indio hay que meterlo a la Gloria a manita de cochino y dolarazos porque ya sabe leer,  escribir y hacer cuentas.  Y si la primera contó con tlaxcaltecas,  la segunda cuenta con   funcionarios y políticos.

 

Veamos como opera esta segunda conquista.  Cinco puntos vulnerables ponen el control de la estrategia petrolera mexicana en manos del conquistador:  1) agotamiento acelerado de las reservas,  2)  enorme y creciente costo de buscar y explotar nuevas,  3) falta de capacidad de refinación para convertir el petróleo en productos que el país demanda y tiene que importar,  4) dependencia del gobierno de ingresos petroleros,  y  5) insistencia en generar energía con gas natural.

 

Comenzando por las reservas, es patente su declinación e injustificables su exagerada explotación y no reposición.  Reservas en franca declinación y exportaciones que duplican la capacidad de refinación reflejan claramente la desesperación que impera en la mente de los altos niveles del gobierno.  El director general de Pemex lo expresa claramente... “de no completarse nuevos desarrollos,  la producción de crudo y gas entraría en una fase de deterioro que haría que en 2006 perdiéramos una tercera parte de los volúmenes alcanzados en 2000”. Hay que  aumentar los ingresos petroleros a como de lugar y por eso más del 80% del presupuesto de inversiones se dedica a la búsqueda y desarrollo de nuevas reservas.  Y por eso también no se invierte en capacidad adicional de refinación,  cosa que complace sobremanera a los vecinos que nada temen más que se les reduzca el suministro de petróleo y que México reduzca la compra de combustibles y petroquímicos que elaboran con él.  La amenaza es palmaria:  “si México nos quita crudo para refinarlo,  nosotros podemos frenar el envío de productos y poner trabas al financiamiento para refinación;  mejor llevemos la fiesta en paz:  nosotros necesitamos petróleo  y México necesita lana.  Si eso quiere decir no refinar más,  pues entonces,  no refinar más. Y para no tener que refinar más, genera tu energía eléctrica con gas natural que nosotros te vendemos.  Tu confía”.

 

Pero importar gas a precio de oro de un país que también se queda rápidamente sin gas ya puso en alerta a posibles licitantes de plantas termoeléctricas a gas. Pero Comisión Federal de Electricidad,  previsora como siempre,  asegura tener la respuesta en base a gas natural licuado importado de Trinidad Tobago o de Venezuela en caso de que  algún despistado trate de imponer generación con combustible liquido mediante ampliación del sistema de refinación.  Pero los vecinos,  también previsores,  Tienen el contraveneno:  “¿sabes qué? si empiezas a moler con refinar más,  te corto el suministro de gas natural y si es necesario hasta el liquido que importes de donde sea.  No se te olvide que tenemos garrote y,  además,  buenas palancas.”

 

“Ahora,  México,  si se trata de producir más crudo,  estamos contigo, con lana y con tecnología y hasta con tuberos,  soldadores y albañiles;  y para que no digas que somos jijos,  si la cosecha es buena te dejamos  refinar—con medida, claro.  Pero eso si...cayitos con un cacho de la producción de petróleo y además durante por lo menos unos 30 años.”   “No se puede”,  prestamente dicen los funcionarios,  “hay trabas legales,  constitucionales.”  “Pues a ver cómo le hacen”.   Y ni tardos ni perezosos,  los funcionarios inventaron los Contratos de Servicios Múltiples que para consumo interno aseguran  que son “perfectamente legales”,  pero que para el vecino son como el sapito:  se inflan poco a poco empezando con gas no asociado y  supuestos contratos de obra (para despistar),  y acaban bien gordos con contratos riesgo que  compartan el  petróleo que se produzca y abran los pozos a todo lo que dan.

 

Falta nadamás que los vecinos le entran al plan y que los legisladores se traguen el anzuelo  para que,  civilizadamente,  sin retobos ni malas caras se consuma la segunda conquista.

  

Grupo Ingenieros PEMEX Constitución del 17

 

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