JAUREGI AL $ERVICIO DELOS PRIVATIZADORE$$

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Ancla al progreso |
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Manuel J. Jáuregui
29 Jul. 11. Diario Reforma
(EN ROJITAS LO QUE EL GRUPO INGENIEROS PEMEX CONSTITUCIÓN DEL 17 GLOSA
ESTE ARTÍCULO).
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El informe de operaciones que rindió el director de PEMEX, Juan José Suárez
Coppel, indica claramente un área problemática muy seria para el desarrollo de
México.
¿Puede el señor Jáuregi imaginar que hay una relación entre Director General y
resultados? ¿O sencillamente lo protege con una circunstancial alusión?
Lejos de contribuir al progreso del país, el monopolio paraestatal se ha
convertido en un ANCLA para la economía mexicana.
La dirección de la empresa, muy mala por cierto, corresponde al gobierno
federal, el señor Suárez es un administrador que tiene jefes, desde luego que no
el pueblo de México sino una sarta de personajes influyentes políticos y no
políticos como los empresarios que han sacado raja con los precios reducidos y
contratos leoninos como los de transporte y distribución y ni se diga del
Sindicato que vende cara su permisividad a las violaciones al Contrato Colectivo
de Trabajo . Pemex no es un ente autónomo, por arriba de los trabajadores,
empleados y directivos, está toda una maraña de supervisores formales desde la
Secretaría de Energía, la Comisión Nacional de Energéticos, la Secretaría de
Hacienda (que cobra todo lo que corresponde a exportación de crudo y entrega a
cuenta gotas y conforme a su particular criterio, fondos para operación pero no
para inversión) la Auditoría Superior de la Federación, la Cámara de Diputados,
etc. Acaso todos ellos también son enjuiciados por el autor de la nota o él se
cuida y sólo crítica en general a la masa
Cierto que contribuye más de un tercio de los ingresos del Gobierno, pero a la
vez su INEFICIENCIA es tan enorme que gravita de manera onerosa sobre la
sociedad.
Regresamos al punto de que en la ineficiencia que sin duda existe, gracias a la
antipatriota dirección que impone el ejecutivo pero el autor soslaya la
responsabilidad del director de facto de la empresa, es decir del Ejecutivo
Federal. Ahora bien la ineficiencia no es descuido ni ineptitud, todo lo
contrario toda ella se enmarca dentro de un plan a largo plazo que busca
desprestigiar a esta empresa pública para entregarla a buenos postores entre los
cuales estarán los políticos en forma directa o como personeros de las
petroleras internacionales. El término “políticos” comprende desde luego al
mismo presidente de la república.
Lo que más preocupa no es dónde está posesionada hoy la paraestatal, sino cuál
es la tendencia que muestra: DECRECIENTE producción y CRECIENTES gastos; una
tijera de réditos decrecientes que apuntan hacia la QUIEBRA. Suárez reconoció
una PÉRDIDA para PEMEX de 47 mil 500 millones de pesos durante el 2010.
El autor de la nota aprecia correctamente la tendencia, es fatal, pero no va más
allá con el ánimo de averiguar las razones de ello. Sus escasas luces no le
permiten saber que la decreciente producción y más aún las declinantes reservas,
son consecuencia de la eliminación de la capacidad exploratoria de la
paraestatal a lo que contribuyó en forma decisiva desaparición de los equipos de
perforación y las brigadas de exploración. En cuanto a la administración
financiera y el endeudamiento debe hacérsele saber al señor Jáuregui que
invariablemente esto lo autoriza Hacienda. En estas condiciones se muestra con
claridad lo tendencioso del artículo periodístico: desprestigiar a la Empresa
con el ánimo de hacerla eficiente por medio de su privatización
Esto, mientras en casi todo el mundo las empresas petroleras muestran ganancias
récord: ahí tienen ustedes a Exxon, un gigante privado cuyas reservas son
mayores que las de México.
Las recientes UTILIDADES de esta empresa equivalen a 119 millones de dólares...
¡DIARIOS!
El señor Jauregi debería ponerse al día en información: Las ventas de Pemex aumentaron 25.2 por ciento en el segundo trimestre para ubicarse en 393 mil millones de pesos.
Las utilidades de Pemex antes de impuestos, intereses, depreciación y amortización aumentaron 31 por ciento y sumaron 285 mil millones de pesos.
Sin embargo, la empresa continúo siendo el sostén de las finanzas públicas al aportar en el periodo 220 mil 577 millones de pesos vía impuestos, derechos y aprovechamientos, monto 43 por ciento superior a los 154 mil 107 millones de pesos que enteró en el mismo periodo del año anterior.” Periódico La Jornada; Sábado 30 de julio de 2011, p. 28”
Su área de refinación, por ejemplo, le reporta ganancias de mil 300 millones de
dólares por trimestre... ello mientras que para PEMEX el área de refinación es
una de sus más ineficientes operaciones y pierde lana a manos llenas. La
PRODUCCIÓN de PEMEX, por otra parte, muestra una preocupante tendencia a la
BAJA, actualmente ésta ronda por los 2.5 millones de barriles diarios: la misma
que hace 20 años.
Pero, y éste es un gran pero, mientras que hace 20 años PEMEX operaba con poco
más de OCHENTA mil empleados, hoy le da empleo a CIENTO OCHENTA Y CUATRO MIL.
Si acaso no ha tronado como sapo este monopolio, acostumbrado a cobrar por sus
productos en el mercado interno lo que le da la gana, esto se ha debido a los
altos precios del crudo que han reinado en los mercados internacionales en los
últimos años.
Lo cual nos brinda de espectáculo una paradoja interesante: exportamos CRUDO,
pero importamos gasolinas; desperdiciamos la materia prima y dejamos que otros
se beneficien del valor agregado ante nuestra incapacidad para dárselo nosotros
mismos.
Si no fuera por este factor externo que les mencionamos del alto precio del
crudo, completamente aleatorio, porque así como se ha elevado el precio
internacional del barril de petróleo, éste puede BAJAR, dicho monopolio
gubernamental estaría perdiendo mucho más dinero del que pierde actualmente.
¡Ello cuando debería de estar ganando dinero!
Cierto, distorsionan mucho las cifras de PEMEX el hecho de que el Gobierno
federal le aplica fuertes impuestos a los productos que vende, por lo que más
que petrolera, PEMEX es una empresa convertida en un ente RECAUDADOR de
Hacienda, lo cual dista mucho de ser ideal, ya que opera bajo un criterio de
vaca lechera, más que de empresa autónoma redituable.
Sea de esto lo que fuere, lo que queda más que obvio es que la tendencia actual
que marca nuestro monopolio energético es que su posición financiera es de
DEBILIDAD y que su aportación al bienestar nacional puede -y debe- cuestionarse.
A cualquier ser medianamente pensante le parece obvio que PEMEX se encuentra en
un ciclo vicioso: por un lado MIMANDO un sindicato legendariamente improductivo,
cuya base de poder crece y crece año con año, mientras que la productividad,
esto es barril de petróleo producido versus empleados, se desploma de manera
estrepitosa. Oteando el horizonte y los tiempos inciertos que nos acechan
resulta insostenible este modus operandi de PEMEX: la tendencia de acobijar a
más y más empleados que contribuyen menos y menos a la empresa y a la Nación
tiene que romperse... ¡pero ya!
De otra manera la quiebra de PEMEX resultaría inevitable, y sin duda si fuera
privada, estaría ya tomando medidas de emergencia.
Su característica (no le podemos llamar calidad) de monopolio gubernamental, sin
embargo, hace que su suerte económica gravite sobre el PUEBLO.
PEMEX no puede quebrar porque está sostenida sobre los hombros de los mexicanos,
quienes soportan su creciente PESO pagando CARO productos inferiores.
¡Lo cual es peor!
Es como una grave enfermedad aquejando un cuerpo sano que resulta imposible
sacudir y que se propaga inexorablemente hacia todos los órganos.
Esto es la definición de un cáncer, ¡y eso es lo que tenemos en PEMEX!
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