¿Por qué Contratos de Servicios Múltiples ?
(Novela de buenas intenciones para lectores
ingenuos)

Insiste el presidente de la República: "Pemex no se vende". Cierto...Pemex no se vende"...Se regala vía contratos de servicios múltiples (CMS).
¿Qué pretenden las autoridades de Petróleos Mexicanos lograr por medio de ellos? Simple y sencillamente pretenden sustituir los actuales esquemas de incrementar la reserva y producción de gas no asociado, por una novedosa modalidad de contratación supuestamente superior a las actuales (administración directa y contratación por especialidades). ¿Qué razones puede aducir Petróleos Mexicanos para proponer dichos contratos?
Que se evitan las complicaciones de concursar múltiples contratos separados y de coordinar a diversos contratistas;
Que los trabajos se realizan con mayor velocidad y eficiencia;
Que se respetan los preceptos constitucionales en materia de hidrocarburos;
Que urge aumentar la producción de gas natural ante el incremento explosivode demanda para la generación eléctrica;
Que no hay suficientees recursos humanos para hacer los trabajos por administración directa con la celeridad que se requiere;
Que el financiamiento va implícito en el Contrato;
Que se aprovecha la
tecnología de punta que tienen las
grandes
compañías petroleras y los recursos humanos y materiales que rápidamente
pueden desplegar.
Estas razones y algunas más que obviamene no se esgrimen, han convencido a dichas autoridades de que los contratos de servicios múltiples constituyen la opción preferible.sin embargo, dada la concentración de recursos extranjeros en juego y su prolongada vigencia., hay que ver, aunque sea de lejos, las implicaciones que tienen tanto para Pemex como para el país.
Debe tenerse en mente que dichos contratos abarcan casi la totalidad de las actividades que involucra la explotación de hidrocarburos, práctica que está reservada al Estado por mandato constitucional. Por tanto, los términos en que está redactado el modelo de dichos contratos cuida meticulosamente las formas para no caer en desacato constitucional.
Hablando de Riesgos
El modelo estipula que no se otorga al contratista derecho a buscar o producir hidrocarburos, por lo que supuestamente marca un alto a posibles ambiciones del contratista de convertir los CSM al presentarse una coyuntura política en contratos riesgo (prohibidos) . Sin embargo, la cláusula 36 de este modelo establece que cualquier modificación al contrato deberá hacerse por acuerdo expreso de ambas partes y por escrito. Tratándose de un contrato a 20 años, nada remoto es que se llegue a dar dicho clima político y puedan entonces florecer dichas ambiciones mediante simple acuerdo entre las partes.
Bajo la actual forma de contratación esta condición no se da porque cada contratista atiende las actividades propias de su especialidad. En cambio en el modelo propuesto contempla a un solo contratista que abarca prácticamente todas las actividades dentro del área de terreno que se le asigna, por lo que lógicamente se trata de una empresa petrolera integrada.
Desde una perspectiva mercadotécnica, la presencia en el país de una o varias empresas petroleras durante 20 años perdería novedad, y el paso de contratos de servicios múltiples a contratos de riesgo bien pudiera no constituir salto mortal político para la administración pública.
El modelo exige que el contratista asuma un cierto riesgo, lo cual da la impresión de que se aseguran los intereses de Pemex al obligar al contratista a incrementar la producción de gas lo necesario para liquidarle la obra ( exploración, perforación tratamiento y transporte), sin que Pemex arriesgue recursos materiales y financieros propios.
Ante una situación (aparentemente) aleatoria, o sea, la obligación del contratista de incrementar la producción de gas en volúmenes suficientes para liquidarle la obra (exploración, perforación, tratamiento y transporte), sin que Pemex arriesgue recursos financieros propios.
En el caso particular de Burgos el riesgo es pequeño porque se trata de campos en producción y, por lo tanto, tranquilamente puede asumirlo el contratista a cambio de sentar basa para contratos de mayor riesgo en prospectos menos conocidos.
Pemex, por su parte, necesita localizar y desarrollar nuevas provincias lo antes posible, regiones en las que el riesgo es mayor, y de ahí la tentación de aprovechar el concepto de CSM ampliándolo hasta convertirlo en contratos riesto, disfrazando su participación en la producción en base, por ejemplo, en efectivo en lugar de producción para dejar fuera de discusión el dominio de los hidrocarburos por la Nación. Y el contratista, para cubrir más aún el riesgo, cuidará de quedar al amparo de su gobierno que harta necesidad tiene de incursionar en el petróleo mexicano.
Evidentemente se trataría de compañías petroleras internacionales.
Del Manejo de los Contratos
Cabe suponer que además de la urgencia de producir más gas, también influye en el ánimo de las autoridades para optar por los CSM el deseo de evitar la ardua y prolongada tarea burocrática de concursar un gran número de contratos individuales. Pero es necesario recordar los serios problemas de retraso y control de calidad de proyectos de gran alcance como los de las refinerías de Cadereyta y Ciudad Madero y del Complejo Cantarell, proyectos que anteriormente se fraccionaban y repartían entre varios contratistas mexicanos cuyo éxito dio fe no solo de su capacidad, sino de la prudencia de Pemex de reducir la participación de cada contratista a dimensiones manejables tanto por el contratista como por la supervisión de Pemex..
En el caso de los CSM la problemática se complica aún más porque en macroproyectos de refinerías y grandes complejos petroquímicos, al término de la construcción, prueba y plazo de garantía, termina también la relación con el contratista, y el personal de Pemex toma a su cargo la operación. En cambio en los contratos de servicios múltipes, (que también cubren macroproyectos),el contratista, no solo realiza las obras sino que prácticamente maneja la producción durante hasta 20 años, con recursos materiales y humanos propios. Esto significa pérdida permanente de empleo para personal técnico y manual altamente calificado de Pemex con la consiguiente pérdida del "Saber Hacer" indispensable para el control de las operaciones. Con el correr del tiempo se va haciendo imprescindible la presencia permanente del contratista, abriendo así el camino obligado a la exploración y desarrollo por entidades extranjeras bajo condicioes que ellas mismas impondrán para ventaja de su propio gobierno.
Para el contratista el riesgo es actualmente pequeño dado que se trata de campos en producción y, por lo tanto , como antes se asienta, tranquilamente puede asumirlo a cambio de sentar basa para contratos de mayor riesgo.
De Conflictos
Lidiar con un gran contratista extranjero milusos tiene serios inconvenientes. Es prácticamente imposible que ante la amplitud de alcance del contrato y su larga vigencia, no se generen muchos y grandes conflictos. Y peor aún si quedan fuera de la exclusiva jurisdicción de tribunales mexicanos como pretende el modelo, que aunque estipula que el contratista se compromete a no recurrir a su gobierno, peca de ingenuo quien espera que dicho gobierno no ejercerá presión política para defender su vanguardia invasora.
La cláusula 2.1 establece que Pemex Exploración y Producción (PEP) ejercerá exclusivamente el control y supervisión permanente de las obras y tomará las decisiones fundamentales relativas a las mismas. Sin embargo, la cláusula 11.12 dice que el contratista presentará a PEP para su aprobación un programa anual de trabajo y que PEP lo revisará y, en su caso lo aprobará, rechazará o propondrá modificaciones. Hasta ahí, se da a entender que PEP asume la responsabilidad de las decisiones. Pero más adelante establece dicha cláusula que en caso de que PEP rechace o proponga modificaciones al programa anual propuesto por el contratista, y que las partes no lleguen a un acuerdo, las diferencias serán resueltas por el Grupo de Consulta; y en caso de que el Grupo de Consulta no tome una decisión definitiva dentro de un determinado plazo, cualquiera de las partes podrá someter la disputa ante el Perito Independiente para su resolución. Esto nulifica de hecho la facultad unilateral de PEP de tomar las decisiones fundamentales.. Y hay que entender que esto obedece a una lógica - la de abrir paso a futuros contratos riesgo en los que el contratista toma las decisiones y asume el riesgo.
Por otro lado, los CSM significarán crecientes conflictos laborales tanto para el contratista como para Pemex, a medida que mayores extensiones de territorio queden bajo contrato, que el Sindicato de Trabajadores Petroleros vea que rápidamente pierde plazas e influecia política en la región y que Pemex pierda control de las operaciones, crecerá la dependencia de la tecnología, mano de obra y administración extranjera.
De Materiales, Maquinaria y Equipos
Materiales, maquinaria y equipo se importaránpórque el modelo de contrato estipula que el contratista debe suministrarlos y porque no establece la obligatoriedad de que sean de origen nacional. Con esto se pierden empleos,l efecto multiplicador y obviamente, la generación de impuestos.
De Otras Implicaciones
Si por más que se disfrace, se permite que contratistas administren la exploración y producción de hidrocarburos, como se permite que la petroquímica pase a manos privadas y que los productores independientes de energía eléctrica la entreguen a CFE, no pasará mucho tiempo antes de que en refinación pase por lo mismo, ¿por qué no productores independientes de petrolíferos asentados en el país que entreguen sus productos a Pemex, y que con un tiempo y un ganchito, más adelante establezcan sus propias redes de distribución?
A nadie escapa que Pemex está entre la espada y la pared--entre que invierte o financia al fisco--y está perdiendo la partida. Exporta más y más crudo, vende gasolina, diesel y gas licuado en el mercado nacional a precios que duplican a los norteamericanos, y aún así no puede invertir en lo necesario para explorar nuevas provincias, construir nuevas refinerías que eviten la importación masiva de petrolíferos. Dificilmente puede darse medio m´s propicio para iniciar incursiones extranjeras abiertas en la industria petrolera nacional que la aplicación de los contratos de servicios múltiples.
Ahora más que nunca, la independencia petrolera mexicana se tiene que defender ya no de un enemigo, sino de dos: el fisco y los Estados Unidos.
¿Qué hacer?
Un problema crucial que pretende Pemex resolver mediante contratos de servicios múltiples es el financiero -como explorar y desarrollar los campos de gas no asociado de Burgos sin endeudarse. El esquema de sacar las castañas con la mano del gato, en que el contratista es el gato, no debe engañar a nacie. El contratista va a ganar porque hay que pagarle lo que haga, independientemente de que se produzca gas. Si el aumento de producción no alcanza, se pospone el pago, pero los saldos insolutos causan interés. El truco estriba en que parte del aumento del valor de la producción se destina a pagarle . Así visto, no hay por qué no se pague a los contratistas especializados en forma análoga que lo que falte se pague con financiamiento, es decir, lo que no se pague con el aumento de la producción. Pero no sacrifica Pemex el dominio ni elude la responsabilidad del control del proceso de exploración y desarrollo en aras de una supuesta incapacidad de pago. Pemex como debe ser, se hace responsable del éxito o fracaso que serán medidos por los mayores o menores intereses que se paguen al prestamista.
Respecto de finanzas, vale recordar que el contratista subcontratará mucha de la obra, lo mismo que ahora hace Pemex, sólo que va a cobrar por ello a Pemex.
Ahora bien, si no se quiere pagar con la venta del gas porque el fisco no lo permita, se puede recurrir a empréstitos como Pidiregas. Desgraciadamente la increíblemente torpe administración de los grandes proyectos—Cantarell, Cadereyta, Madero--ha vulnerado la confianza en el financiamiento vía Pidiregas, y los préstamos supuestamente auto financiables no lo han sido. Y no lo han sido porque aún siendo intrínsecamente rentables se les ha manjedado con torpeza y corrupción. La solución es manejarlos con probidad y conocimiento. Pero el que hasta ahora no haya sido así, no es razón para dejar que extraños cumplan las obligaciones de Pemex.
¿Qué se puede hacer ? No sacar las castañas con la mano del gato, como se pretende con los CSM, sino derribar pirámides invertidas tripuladas por improvisados y recontratar a personal demostradamente calificado que sistemáticamente se ha venido despidiendo y, entonces sí, aplicar Pidiregas a sabiendas de que serán garantizados por el "Saber Hacer" de gente que ha elevado a la industria petrolera a nivel mundial y ha sabiendas que no se vulnera el dominio de la industria por la Nación. Y que además, se puede contratar empresas nacionales a quienes si se puede exigir que empleen mano de obra mexicana, y materiales, equipos y maquinaria de fabricación nacional. En verdad da vergüenza que se contrate a compañías extranjeras para abrir, brechas, hacer carreteras, tender tubería, construir tanques y sobre todo, hacer mantenimiento.
Tiempos vendrán en que se tenga que echar mano de "Saber Como" extranjero cuando se explore y perfore en aguas profundas. Pero, ¿en tierra... y en tierra conocida? POR FAVOR !!!
Pero hay que empezar por entender que la constitucionalidad de los CSM no es el punto toral a considerar; controversia constitucional no necesariamente implica fallo en contra. El punto toral es que aún declarándolos apegados a la Constitución, o haciéndoles maquillaje para que se le adecuen, dichos contratos abren un flanco a la invasión geopetrolera norteamericana y significan severa pérdida de control sobre la prospección y producción de los hidrocarburos y, obviamente también pérdida de beneficios económicos para el país.
Por último, el petate del muerto de que la industria eléctrica se cae si no se produce más gas ya, ya, ya, no es más que el petate del muerto. México tiene combustibles líquidos con los que se puede generar energía eléctrica.
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