CON PACIENCIA Y UN GANCHITO...

Estados Unidos quiere dos cosas de México: petróleo y narcos, en ese orden, pero sin pleitos ni retobos porque con Irak, Afganistán y amigos tiene para rato. Mejor "Con paciencia y un ganchito..."

Con paciencia y un ganchito se adueñan poco a poco, como no queriendo, del petróleo y de los narcos de México. Para estos, la intención se ve en la acción y no hay más que decir; y para aquel, la clave está en que pase inadvertido. ¿Y cómo?

Primero los hechos. Están urgidísimos de petróleo: producen la mitad de lo que consumen y tienen que importar la otra mitad. El problema es de quien y a qué precio. Los árabes, sus principales proveedores, cierran la llave si el precio baja, y la abren si sube y al parejo de ellos, el resto de la OPEP y los productores independientes, incluyendo a México. ¿Cómo, entonces, soltarse la manguera petrolera del pescuezo?

Fácil: con petróleo mexicano. Lo tienen cerca y cuesta poco extraerlo, pero es poco porque no se explora ni desarrolla como se debe. Potencial hay de sobra y ellos lo saben mejor que nadie. Están más que dispuestos a invertir buenos dólares para sacarlo, pero la legislación y el orgullo mexicanos no dejan hacer "bisne" como Dios manda. Entienden bien que una cosa es el orgullo nacionalista de muchos mexicanos y otro es el interés de unos pocos con quienes sí se puede hacer negocio. La pregunta de los 64 mil millones de dólares que entonces se hacen los estrategas petroleros norteamericanos es ¿qué hacer para ayudar a los que SÍ quieren privatizar a convencer a los que NO quieren?

La respuesta simple y categórica es...NADA—quedarse calladitos. Lo que menos necesitan los privatizadores mexicanos es que sus "partners" presionen públicamente. Lo mejor es fingir amnesia, poner cara de WHAT.

Y esto es porque los "partners mexicanos" tienen que convencer al pueblo de que están de su lado pero que la cosa no es tan fácil; no nomás es decir "¡NO PRIVATIZAREMOS!" para salir del atolladero. Su estrategia es simple—cualquiera la entiende. Es...La estrategia de un padre de familia con el agua al cuello

De un padre de familia con 10 hijos, segundo y tercer frente, negocio que ya no alcanza y deudas que lo ahogan. Busca salida, pero hay hijos derechos e izquierdos que no están de acuerdo en que venda el negocio o invite "partners." ¿Qué puede hacer este hombre? ¿Endrogarse más? ¿ver cómo convence a los retobados de que no hay mas que dos sopas: vender el negocio o jalar socio con capital? Pero como nadie le presta y no ha podido convencer a los rebecos, opta por armar teatrito que ponga las cosas color de zopilote, igualito que nuestros privatizadores, empezando por la alacena...Que se está vaciando

Las reservas probadas de crudo—las que son dinero en el banco--andan por 31 mil millones de barriles, lo suficiente para 21 años (dice Pemex). Visto por encimita no está mal, pero tomando en cuenta que una nueva provincia productora tarda por lo menos 10 años para producir plenamente, y que las reservas de crudo ligero--el de mayor valor por ser más rico en gasolina, diesel, turbosina, y gas LP--están bajando al nueve por ciento cada año, la cosa no pinta tan bien, sobre todo si la actividad exploratoria tiene que hacerse en el mar en aguas cada vez más profundas, multiplicando el costo de perforación. Y para rematar, el gas natural no alcanza; cada día importamos más.

No queda más remedio, nos aseguran nuestros prohombres, tenemos que acelerar la exploración y el desarrollo, pero como no hay dinero ni medios ni tecnología, no queda más que asociarnos hoy, hoy, hoy, con gentes que tienen todo—dinero, tecnología y recursos, y que están dispuestos a asumir los riesgos a cambio de una buena tajada de lo que se encuentre (y si no se encuentra, a quedar tablas.) Y para tranquilizar a los contreras que piensen que los yacimientos se explotarán irracionalmente, el gobierno decidirá cuánto se produce para evitar el saqueo.

(Nota: Eso de que no hay lana está por verse. Pemex tiene más crédito que Bill Gates y mayor rentabilidad que los Arellano Felix. Tiene profesionales, técnicos y trabajadores altamente calificados que pueden realizar los trabajos porque los han hecho; la tecnología se compra o se contrata. Todo sin empeñar patrimonio porque decir que "controlamos la producción" del concesionario es puro cuento chino. A la hora de poder extraer más petróleo y de que haya quien lo compre, nadie aguanta la tentación de sacarlo y venderlo, independientemente de que Big Brother presionará para que se produzca más. Tocante al gas natural, la escasez se exacerba deliberadamente al construir al vapor decenas de plantas de generación de energía que sólo queman este combustible, a sabiendas de que se pueden usar combustibles líquidos que salen del petróleo crudo que aún tiene México, y de que existen medios de controlar la contaminación.)

La estufa que no da abasto

Y la cosa se pone cada vez más prieta. Nos advierten: aunque no se cayeran las reservas de petróleo, ya no hay con qué dar batería al consumo de gasolina, diesel, gas licuado y petroquímicos porque las refinerías y las plantas petroquímicas no alcanzan. Si se suman las importaciones de combustibles y petroquímicos, salen más dólares que los que entran por venta de petróleo crudo. Necesitamos más plantas nuevas. Tenemos que seguir contratando a extranjeros para que nos vengan a construir nuevas plantas porque las constructoras mexicanas no tienen capacidad para financiar proyectos de esa magnitud.

(Nota: Va de nuez: Pemex tiene más crédito que Bill Gates y mayor rentabilidad que los Arellano Felix (ahora que son menos). Durante 40 años se construyeron a crédito y con recursos propios todas las refinerías y plantas petroquímicas que México actualmente tiene, y las diseñaron y construyeron compañias mexicanas con personal técnico y mano de obra mexicano y con materiales y equipos mexicanos. Ahora resulta que hay que traer mano de obra y materiales y equipos del extranjero.

Y si de por sí las plantas no alcanzan, menos alcanzan si se les opera a menos de su capacidad. Un botonsote de muestra: hasta hace pocos años, el campo contaba íntegramente con fertilizantes nacionales de bajo precio. Hoy importamos casi todos los fertilizantes nitrogenados--al doble del precio--a pesar de contar Pemex y la iniciativa privada con plantas más que suficientes para satisfacer toda la demanda nacional. Salen más caros los frijoles y las tortillas, pero eso no les importa.)

Y el negocio que no deja...

Con todo y los esfuerzos que estamos haciendo (nos dicen), tres de las cuatro subsidiarias operativas de Pemex están en números rojos—operan con pérdida.

(Nota: ¿Qué hay de cierto en esto? Los mexicanos de la frontera pueden decirlo mejor que nadie. Cruzan al otro lado, llenan el tanque con la mitad de lo que cuesta de este lado, y con la otra compran despensa allá mismo, dejando con manos vacías a gasolineros y comerciantes de este lado, quienes saben que el petróleo con que se hace la gasolina en México cuesta 4 dólares sesenta y tres centavos y a los refineros de Estados Unidos les cuesta quince. Y todavía tratan de hacernos pensar que las refinerías mexicanas pierden. Vaya cinismo.

En múltiples ocasiones se ha dicho que por falta de refinerías se importa la tercera parte de la gasolina que consume el país a más o menos 2 pesos 25 centavos por litro, misma que se vende a 5 pesos 60 centavos. Magnífico negocio y sin invertir un centavo, entonces ¿para que producirla? Y si alguien pregunta por qué no se construye más capacidad de refinación para aprovechar el bajísimo costo del petróleo y para tapar un mucho la sangría de billetes verdes, esta es la respuesta: la refinería de Cadereyta, sólo que van casi dos años que debió terminarse, que se le han encontrado multitud de fallas en ingeniería y construcción, y que va a costar un lanal más de lo previsto. Y aún así, no pasa nada, nadie tiene la culpa. Y mientras tanto, importe e importe gasolina a $2.25 y extorsione y extorsione al consumidor a $5.60)

Dispendio en la cocina

Con todo dolor del corazón (nos sigue diciendo): hay que ahorrar--no tenemos más remedio que correr a la cocinera y a las muchachas del quehacer.

(Nota: corriendo ingenieros, técnicos y operarios especializados deja la exploración y la explotación en manos de contratistas pequeños con pocos recursos, lo que da lugar a proponer contratos de servicios múltiples y con el tiempo a contratos riesgo, repitiendo el saqueo de tiempos supuestamente superados. Y dejar sin ingenieros, técnicos y operarios especializados a las refinerías y plantas petroquímicas para poner el mantenimiento en manos de contratistas improvisados, equivale a que no produzcan a capacidad las plantas, a que menudeen los accidentes y a que estúpidamente mueran gentes.)

Todo esto no es mas que una pequeña muestra del mal que por ineptitud o deliberada mala leche se hace a nuestra industria petrolera, y de cómo se disfraza. Podrían escribirse varios libros relatando las estrategias de las sucesivas generaciones de privatizadores que por fortuna para México aún no han tenido éxito. Pero si no se les detiene, acabarán por convencer a los 100 millones de accionistas de que no queda más remedio que privatizar la industria petrolera para evitar su total destrucción (que ya va muy avanzada.)

A los vecinos del norte les interesa que continúe la destrucción, y mientras más rápido, mejor. Y todavía más mejor si no tienen que meter mano. Pero si nosotros los mexicanos, por desinterés, ignorancia o por pensar que nada se puede hacer, permitimos que por actos y omisiones de unos cuantos ventajosos o incompetentes perdamos nuestro patrimonio, bien merecido lo tendremos.

 

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