LOS VENEROS DE PETRÓLEO  

          El Niño Dios te escrituró un establo..

          Y los veneros de  petróleo el Diablo.

                                                                                  López Velarde

Ahora sí,  nos dice el Supremo Gobierno,  vamos para adelante.  Si Madero,  Carranza,  Obregón,  Calles y Cárdenas nos tuvieron a punto de ser invadidos durante casi 25 años por defender los veneros del diablo,  justo es que ya cambiemos de estilo,  que veamos nuevos horizontes,  que nos pongamos al día,  que invitemos a Shell y a Exxon y a las otras tres o cuatro compañeras a compartir nuestro legado para que vivamos en santa paz y alegría con nuestros vecinos del norte que están a punto de agotar el suyo propio.  

Si somos inteligentes ningún trabajo nos cuesta poner a los vecinos en un altarcito y hacerles piojito de vez en cuando para que no se alebresten y empiecen a fondear portaviones frente a Tampico,  Coatzacoalcos o Salina Cruz y cayucos artillados con misiles nucleares en uno que otro  puerto desde el que se nos ocurra sacar petróleo pa’completar el gasto.

 Tampoco debe inquietarnos que saquen  el petróleo a todo lo que den los campos. (no confundir sacar con saquear).  Nada de estarlos guardando para cuando llueva. Como insiste un distinguido ex director de Pemex,  hay que vaciarlos hoy, hoy, hoy--que para eso son--,  y que mientras duren,  54 millones de paisanos “abusados” se vuelvan 70 u 80,  y  los güeros y algunos  mexicanos “aguzados” los disfruten.  Y que cuando se acabe  ya nos fiarán los venezolanos o los árabes,  y si no,  todavía hay arbolitos para hacer leña y carbón.

Y quién quite si así nomás como no queriendo, nos hacen el señalado favor de bajar los precios de la gasolina,  del diesel y del gas LP,  y a la mejor hasta las tarifas de la luz para que se nos quite la trasnochada idea de que es bueno que el petróleo sea  nuestro. 

Ahora sí,  en serio,  éste es punto medular:  ¿cómo explicar a las mexicanas y a los mexicanos,  a las chiquillas y a los chiquillos,  que siendo nuestro el petróleo tengan que pagar toneladas de billetes por los combustibles que consumen,  mientras que los vecinos del norte se la pasan bien cachetona pagando la mitad?  Se les podría decir que hace quince o veinte años pagábamos menos que ellos, que no se nos venía encima el mundo y que había menor proporción de muertos de hambre que ahora.  Pero si se les dijera eso,  habría que explicarles por qué,  y ahí es donde la puerca tuerce el rabo:  habría que explicar que como están las cosas,  sin petróleo no sobrevivimos.  Y es cierto,  es positivamente cierto.  Habría que confesar que si no todos estamos con una mano adelante y otra atrás es porque tenemos petróleo. 

 Y si alguna mexicana o mexicano preguntara por qué hace 20 años teníamos comida y gasolina barata,  ¿que se le contestaría?

 La verdad:  que es porque el 60% de lo que pagamos por un litro de gasolina son impuestos.  Si señora, señor,  de cada peso que pagamos en la gasolinera,  60 centavos son impuestos.  Que lo que el fisco no puede sacarnos por la buena,  nos lo saca por la mala.  Sí,  ¿pero porqué nos lo tiene que sacar a la mala?  Porque no le queda más remedio:  los últimos tres gobiernos y un tercio no han sabido promover la industria y la agricultura  que generan  impuestos (y de paso,  empleos).

 Y también habría que reconocer que vivimos del petróleo que se exporta a 24 dólares por barril pudiendo venderlo a 80 si lo transformáramos en productos,   y que hay que descubrir nuevas reservas pero que no queremos echar mano de créditos que se ofrecen a puñados a Pemex,  créditos que reditúan con creces.

Y para todo esto hay dos causas:  (1) se  prepara el terreno para privatizar el negocio,  y (2) funcionarios ineptos del gobierno y de Pemex (“traidos de fuera”) han hecho merecedor a Pemex del premio Nobel de química:  convertir dinero en guano:  grandes proyectos mal concebidos,  mal realizados,  mal operados y a destiempo--cosa que Secodam  sabe y  calla. Funcionarios que aparte de incompetentes se han vuelto colaboracionistas,  por no decir entreguistas,  que mediante los bien mercadotecniados Contratos de Servicios Múltiples están a punto de regresar el reloj cien años,  abriendo, luego de mal lubricarlas para que supuestamente no rechinen, las puertas que tanto trabajo costó a Madero,  Carranza,  Obregón y Cárdenas cerrar:  las puertas de entrada a las grandes compañías petroleras.

 A este respecto,  bien vale la pena repetir algo que escribió el maestro Jesús Silva Herzog hace cuarenta años en el prólogo de su libro “Historia de la Expropiación Petrolera”:

 “No deseamos terminar este libro sin hacer referencia a ciertos rumores que en las últimas semanas han venido circulando en la Ciudad de México,  respecto a la devolución de la mayor parte de la riqueza petrolera de México,  a las antiguas empresas....Sería un lamentable error político,  sería un error económico imperdonable,  sería dar un paso atrás sin ninguna justificación,  sería cometer un crimen y una traición.  La nacionalización del petróleo debe sostenerse.  Debe y puede consolidarse.  No hay que hacer caso a los descastados y cobardes.  La expropiación,  repitámoslo una vez más,  es el principio de nuestra independencia económica y es preciso defenderla a toda costa. La industria del petróleo se halla en condiciones difíciles,  en parte por errores nuestros y en parte por causas no imputables a nosotros.  La industria del petróleo puede sanearse y progresar con estas cuatro condiciones:  primera:  autoridad y competencia;  segunda,  autoridad y honradez;  tercera,  autoridad y disciplina;  y cuarta,  justicia y comprensión para las legitimas aspiraciones de los trabajadores.  Todo puede lograrse si se actúa con inteligencia y patriotismo.”

Y,  en efecto,  se actuó con inteligencia y patriotismo,  se sortearon los problemas y se dejó un Petróleos Mexicanos que muchos extranjeros quisieran para día de fiesta.  Pero repite colorado:   lo que escribió Silva Herzog hace 40 años  es como si lo hubiera escrito el día de hoy;  así de cierta es la máxima de Santayana que dice que quien no conoce la historia está condenado a repetirla.

 El Congreso tiene en sus manos el borrador del modelo de Contratos de Servicios Múltiples y está en espera de los 40 anexos antes de pronunciarse.  No hace falta esperarlos;  el propósito de dar entrada a las compañías petroleras extranjeras está claramente manifiesto en el documento.  ¿Por qué no pronunciarse ya y evitar al Gobierno y al país una  pérdida más de prestigio ante otro fallo en contra?

 Que conste: es pregunta.   Para regresar a la página principal  PULSE AQUÍ